Mateo es un niño de color. Pero no es de color rojo… Ni verde… Ni azul…Ni lila, que a los tontos espabila… Ni tan siquiera amarillo que te pillo…
Mateo, que es negro como la noche y oscuro como un misterio, tiene una mamita blanca. Ella, que conoce las dificultades a las que Mateo se enfrenta en el colegio y en la vida, le hará caer en la belleza de las diferencias. Pura poesía frente al racismo.